fuente: applesfera.com

Hace poco me topé con un artículo en www.applesfera.com que decía que en Apple todo está mucho más calculado de lo que parece (y eso que ya parece muy calculado!). Concretamente hacía referencia a un “ritual” que siguen los empleados de todas las AppleStores del mundo a primera hora, antes de abrir: recorren la tienda colocando las pantallas de todos y cada uno de los MacBook (los portátiles) a 70º exactos de inclinación, una posición casi vertical que hace que, para poder ver la pantalla, tengas que acercarte a inclinarla a unos cómodos 40º. Una vez te has acercado, ya estás interactuando con el producto, tocarás el teclado, probarás el ordenador… Ya has mordido el anzuelo.

En el trabajo en atención al cliente (como siempre: en cualquier punto del proceso) es muy importante dejar al cliente “con ganas de más”, que quiera tener en sus manos el producto que le ofrecemos, poder ver el servicio… Si nos fijamos en cómo actúan los niños cuando entran a una juguetería, su primer instinto es tocar todos y cada uno de los juguetes, tenerlos en las manos, ver si son entretenidos, si teniéndolos en las manos se pueden inventar fácilmente historias… hasta que sus padres consiguen que no tengan que tocarlo todo y desmontar media tienda (bueno, no todos los padres lo consiguen… ni lo intentan, pero eso es otro tema que no me compete). Es cierto que no podemos entrar a la frutería y tocar todo lo expuesto, porque nos echarán, pero si pretendemos que nuestros clientes hagan un desembolso en nuestra tienda, tenemos que dejarles disfrutar de lo que estemos vendiendo. Si lo prueban, lo usan, lo tocan, conseguiremos que el vínculo entre él y lo que está considerando comprar esté más allá de lo racional: habrá entrado en lo emocional, en las sensaciones, en lo que no podemos poner en la calculadora con la que haremos los números… pero que es lo que puede decantar la balanza.

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