Esta mañana ponía una reflexión en Twitter que me ha sorprendido la repercusión que ha tenido llegando a más de 100.000 followers entre retwits y menciones:

“Enviar UN CV es cómodo. Enviar EL CV es efectivo. Adáptate a quien te vaya a leer para que vea que eres el mejor candidato.”

Un amigo, en Facebook, me ha preguntado si, entonces, conviene quitar títulos del CV y añadir experiencia laboral inventada para suplir esos años de “inactividad” que hemos creado.

¿Inventar? Nunca.

Lo que sí que es vital es tener en cuenta las aptitudes necesarias para el trabajo. No necesitas un ingeniero para mozo de almacén. Necesitas una persona organizada y eficiente. Como vendedor no necesitas una persona con ADE, un posgrado y 3 investigaciones del comportamiento del comprador, buscarás una persona con don de gentes, empática, hábil para conducir al cliente hacia la decisión que interesa.

Si no lo ves claro: cambia el punto de vista. Cuando compras un coche no buscas el par motor que tiene a 2500rpm, miras la potencia. No miras la relación de marchas, la compresión y el cubicaje: miras el consumo. Si nosotros queremos tener la información que entedemos, la que nos sirve para tomar la decisión de compra, ¿por qué vamos a inundar a la persona encargada de realizar la selección con datos que, en realidad, no le aportan demasiada información? Los títulos demuestran unas aptitudes generales en determinadas cosas, pero probablemente nos interese más demostrar que nosotros nos adaptamos al trabajo que tenemos que hacer, que podemos aportar a la empresa de muchas formas, que no la cantidad de títulos que poseemos.

Cuando buscamos trabajo, somos anuncios, y los que hacen la selección son los compradores. Cuando quieres comprar un coche o una casa, miras mucho y bien: es un desembolso de los importantes que harás en la vida. Hay una oferta relativamente baja, pero también hay una demanda relativamente baja, la publicidad no es tan agresiva, puesto que el cliente va a buscar la información. Lo mismo pasa cuando buscan altos directivos y personal para puestos con alta responsabilidad: hay pocas vacantes y, pese a que actualmente hay muchos más currículums en las mesas de recursos humanos, hay pocos candidatos a estos puestos.

No es lo mismo cuando lo que quieres comprar es un paquete de arroz, de macarrones, unas olivas de lata… no te fijas tanto. Buscas que te sirva para lo que necesitas. En estos casos, normalmente compras el que está en una cabecera del pasillo del súper, el que tiene al lado un cartel que anuncia “OFERTA”, el que tiene un stand especial, el que tiene publicidad en los pasillos, en el suelo, el que tiene el paquete de color radicalmente diferente al resto… Es decir, el que compras es el que más ves, puesto que pese a haber mucha gente que quiere comprar estos productos, suele haber muchísimos productos. De hecho, si cambias de supermercado, encontrarás otras marcas. En estos casos, el que destaque, pese a ser de inferiores características, pese a ser menos sabrosos, menos sanos, menos ecológicos, incluso pese a ser más caros sin motivo: será el que compremos en la mayoría de caso. Lo mismo pasa con los CV: si el nuestro es el que demuestra ser el más apto, el que más se adapta a lo que requiere el puesto, el que mejor servicio ofrecerá a la empresa, pasará las primeras cribas y nos permitirán llegar a la entrevista personal, donde ya serán nuestras aptitudes personales directas las que se pondrán a prueba. En estos casos, el que llega antes a la cabeza del que hace la selección es el que consigue la pole position para el trabajo.

¿Has aplicado esta forma de enviar tu CV últimamente? ¿Cómo lo haces tú?

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