The idea Factory (by Tom Fishbourne)

O la gracia de ir contra-corriente…

El pasado sábado me compré el diari Ara para leer unas entrevistas que habían hecho a varias personas del sector editorial a raíz del cierre de la mítica librería Catalonia.

En este especial del Ara Llegim Marià Marín, secretario técnico del Gremi de Llibreters de Catalunya, decía lo siguiente:

El sector editorial ha desacelerado la inversión en la conversión digital, teniendo en cuenta que los últimos resultados no han superado los 70 millones de euros. “Tanto en Catalunya como en España la cifra todavía no supera el 3%. Estamos tres veces por debajo de las descargas de e-books respecto a países que tienen el mismo número de dispositivos. Esto quiere decir que el pirateo no es anecdótico.

La mayoría de los que me conocéis sabéis que soy músico y que en estos momentos estoy presentando disco (que se puede escuchar gratis). Además, los que me conocéis mejor, sabéis que me gusta ver series y películas y tal. Es decir, dos mercados que se han visto claramente afectados por Internet.

Y considero que lo que dice Marià Marín muestra los mismos miedos y la misma incomprensión hacia Internet que tuvieron y siguen teniendo las discográficas, las productoras, las distribuidoras… Y el mismo miedo que tiene un empleado que ha estado trabajando 30 años en un puesto que ahora es innecesario porque él, que compra ropa hecha en china para poder tener un coche más caro, trabaja como responsable de ventas de una empresa textil que tiene que irse a china para poder fabricar y no se ha preocupado por formarse continuamente.

Es imprescindible estar atento al mercado y ver cuáles son sus necesidades y qué es lo que busca. Si el mercado ha cambiado… puede que lo esté haciendo mal para lo que estamos acostumbrados, pero puede que a lo que estamos acostumbrados sea algo que es insostenible.

Es decir, Marià Marín se queja de la poca compra de e-books en este país y del exceso de pirateo. Bien, hago 4 preguntas:

  1. Qué coste tiene producir un e-book y qué coste tiene producir un libro clásico? (revisión orto-tipográfica, maquetación, diseño, ilustración…)
  2. Qué coste tiene distribuir un e-book y qué coste tiene distribuir un libro clásico? (fabricación, transporte, almacenaje, departamentos de ventas, comerciales sobre terreno, servidores…)
  3. Cuántas editoriales tienen tienda propia de e-books? Cuántas hacen publicidad de estas tiendas? Cuántas tienen un departamento de marketing para conseguir generar visitas y ventas desde sus propias tiendas online reduciendo intermediarios en los e-books?
  4. Si analizamos costes y beneficios… en serio les sale más rentable vender 10 e-books de 1984 por 10€ al trimestre que vender un libro cuya inversión (adquirir la licencia para comercializarlo) ya tienen más que amortizada en lugar de venderlo por 3€, hacerlo fácil y facilitar el movimiento?

El mundo de la música fue el primero en caer y todavía no se ha adaptado. En pocas horas saldrá al mercado MEGA, una propuesta de KimDotcom para retar al mercado de la música llevando los beneficios directamente a los autores. Mientras tanto, Netflix sigue sin entrar en España porque las tasas que se le imponen son astronómicas y el servicio de suscripción sería insostenible.

Se siguen teniendo las formas de actuar de un mundo en el que Internet no existía cuando las reglas han cambiado. El problema radica en que, si CBS emitiera directamente a todo el mundo, pudiendo ver su programación desde la web sin limitaciones por región, las empresas que tienen los derechos de distribución perderían mucho dinero. Pero, en un mundo en el que han cambiado tanto tantas realidades, es necesario replantear las estructuras para hacerlas más eficientes y más fuertes, y para permitir el nacimiento de nuevas formas y propuestas.

Estos tres sectores siguen remando contra-corriente. Su público está en aumento (cada vez hay más gente con ebooks en el metro, la gente cada vez busca más música, y el seguimiento de series de USA en versión original va al alza). El problema es que tienen que replantearse cuál es su negocio. Tienen que pivotar, tienen que buscar nuevas soluciones y tienen que hacer el esfuerzo de reinventarse. Y es duro y complicado. Pero la otra opción es cerrar y poner un McDonalds.

Todas estas empresas venden libros, discos o películas. No venden cultura. Pequeñas librerías van abriendo o aguantando buscando generar movimiento cultural. Pequeñas tiendas de discos apuestan por buscar aquellos que quieren descubrir, que quieren conocer y aprender. La diferencia es que los que apuestan por lo nuevo apuestan por una idea: que la gente lea, y puede que hoy compren aquí y mañana allí, pero si leen, comprarán. Si ellos pensasen “quiero que la gente me compre a mí o no me compre” estarían muertos.

Al hilo de lo que decía la semana pasada, ellos seguían mirando la carretera cuando la gente miraba el paisaje. Ahora conducen solos mirando la carretera y el autobús está vacío, pero el paisaje está cada vez más espectacular.

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