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El horizonte en la Platja dels Eucaliptus

El horizonte en la Platja dels Eucaliptus (Delta de l’Ebre, Tarragona)

El ritual de ir a la playa cuando era pequeño solía ser siempre el mismo. Levantarse, desayunar, hacer bocadillos para todos, ducharse, coger las cosas, ver que no nos dejábamos nada (3 niños pequeños siempre hacen ir un poco de cráneo, dicen), meternos en el coche, hacer 20 minutos de trayecto como mínimo y una hora cuando íbamos muy lejos, plantar la sombrilla y las cosas, ponernos protector solar (siempre hemos sido todos bastante blancos) y al agua.

Cuando ya llevábamos un rato en remojo, mi madre nos llamaba para que saliéramos del agua a comer. A esa hora ya se había descongelado buena parte del agua que había en la botella y teníamos agua fría y bocadillos de pan con tomate y salchichón, jamón en dulce o chorizo, según hubíeramos dicho por la mañana a quien le tocara hacerlos, y nos poníamos a comer. Normalmente todos apretados bajo la sombrilla. Pero como que yo quería aprovechar al máximo el rato de agua, me comía el bocadillo con los pies en el agua. Durante ese rato, y mientras esperaba a que me dijeran que ya me podía bañar tras haber hecho la digestión, solía quedarme un buen rato embobado mirando al mar, pero no a cualquier punto. Miraba “la raya”, el horizonte.

Recuerdo una conversación, no sé si con mi padre o con mi madre. Yo ya sabía que la Tierra era redonda… pero no entendía cómo podía ser posible que la tierra fuera redonda… y se viera una línea tan clara del límite! Ahí deberían verse las Baleares o incluso África! Pero no. La línea era absolutamente recta y no había ninguna imperfección o ninguna cosa que sobresaliera. Le pregunté que cómo podía ser eso, que qué era el horizonte y por qué era tan recto y, lo que más me inquietaba: qué pasaba al llegar allí!

Me dijo que el horizonte era, simplemente, el sitio donde ya no se ve más allá de la tierra porque esta baja como si fuera una montaña, y que por eso no se veía más allá, pero que los barcos nunca llegan al horizonte como tal, no es un desnivel ni un cambio de rasante ni nada. Y me dijo una cosa que me dejó muy intrigado: “tú ves el horizonte muy lejos, pero ese barco que hay allí y que te parece que tiene el horizonte muy cerca lo ve tan lejos como tú”. Es decir: es imposible alcanzar el horizonte.

Este verano he estado en Deltebre, en el corazón del Delta del Ebro y he podido visitar todas las playas del Delta. Allí, lejos de Barcelona, con viento y con playas relajantes y tranquilas, me he vuelto a quedar embobado mirando el horizonte. En realidad el horizonte no deja de ser aquello a lo que aspiras, aquello que te mueve, aquello que te hace avanzar y que da un sentido a tus pasos, pero no hay que olvidar una cosa: nunca alcanzarás el horizonte, que no sea este tu objetivo.

Cuando uno hace un Business Plan o quiere presentar su empresa, suele incluir tres ideas: Visión, Misión y Valores.

Con esto podemos hacernos una idea de cómo son, qué quieren, y cómo lo quieren conseguir.

La visión es el horizonte. Aquello a lo que aspiras, el sueño, la ilusión, lo que te ha hecho llegar hasta allí y lo que guiará tus pasos. No deja de ser el PORQUÉ de la empresa.

La misión es la meta. Aquello que estás construyendo, lo que conseguirás, lo que entregas, tienes entre manos y creas. Es el QUÉ de la empresa, siguiendo la analogía anterior.

Los valores son la forma de conseguir aquello que nos hemos propuesto. Y es tan importante como las otras dos, porque es la que dice cómo trabajamos, cómo conseguimos lo que conseguimos…

Esto, que lo aplican cada día las empresas, te lo has aplicado alguna vez a ti mismo?

Te has planteado cuál sería tu visión, tu misión y tus valores?

Ya no es decir “qué quiero ser de mayor”, es decir qué es lo que me hace feliz? Qué es lo que, sin querer, tengo todo el día en la cabeza? Porque eso es lo que realmente te mueve.

Y tu misión? Te pones objetivos a medio y corto plazo? Miras qué es lo que te gustaría hacer e intentas perseguirlo? Analizas por qué no lo has conseguido y vuelves a intentarlo?

El cementerio donde van las marcas demasiado orgullosas.

Donde van las marcas demasiado orgullosas…

A poco que busques actualmente sobre empresa y cómo arrancar una start-up aparecerá muchas veces la palabra LEAN.

La filosofía Lean, que significa austero, delgado, flaco… la introdujo de forma masiva Eric Ries con su libro The Lean Startup, aunque el concepto no lo inventó él, se le considera el padre del invento.

Es una filosofía de empresa basada en 5 principios muy muy simples:

  1. Emprendedores hay en todas partes, no necesitas estar en un garaje para serlo
  2. Emprender es ser director. Una startup es una institución, no sólo un producto, y requiere una dirección adecuada al contexto.
  3. Aprendizaje validado. Las startups no existen para hacer cosas, dinero o atender a clientes. Existen para aprender cómo construir negocios sostenibles. Este aprendizaje puede ser validado científicamente construyendo experimentos que permitan confirmar cada elemento de nuestra visión (nuestras hipótesis).
  4. Contabilidad innovadora. Para mejorar los beneficios emprendedores y conseguir rentabilidad, necesitamos concentrarnos en la parte aburrida: cómo medir el progreso, cómo fijar contadores, cómo priorizar trabajo… Esto requiere un nuevo tipo de contabilidad, específica para startups.
  5. Construir-Medir-Aprender. La parte fundamental de la actividad de una startup es convertir ideas en productos, medir cómo responden los clientes y entonces aprender si pivotar o perseverar. Todos los procesos exitosos de una startup deben ser utilizados para acelerar este bucle de feedback.

Pero todo esto, en realidad, se puede aplicar a cualquier negocio, proyecto, equipo, departamento o incluso de forma personal.

Pero considero que en estos cinco puntos hay tres conceptos clave:

  • Adecuarse al contexto. Es importante saber en qué campo se está jugando, puesto que la misma frase en distintos contextos puede dar resultados absolutamente opuestos. A mis equipos siempre les digo que “jueguen” con el cliente. Y lo digo por dos motivos: hace que el cliente se sienta más cómodo y, además, implica que se obliguen a intentar conocer al cliente en muy pocos segundos para adaptarse no sólo al nivel del lenguaje, sino a la forma de hablar, la forma de aproximarse al cliente…
  • Medir adecuadamente. Sabéis que esta es una de mis obsesiones. Medir sin ton ni son ni aporta información ni beneficio. Es más, todo lo contrario: cansa a los clientes, quema a los empleados y da la sensación de que o bien no se sabe qué se hace o bien que el cliente pierde el tiempo porque no se hace nada al respecto. Saber medir, hacerlo en la frecuencia adecuada y saber interpretar las métricas es clave para cualquier negocio proyecto… Como ya dije hace unas semanas, para poder medir bien el primer paso es fijar objetivos bien aplicados como los objetivos SMART.
  • Bucle de feedback. Aquí es donde las ciencias empresariales dejan de ser “cosas de empresa” para convertirse en una ciencia. Es donde entra en juego el método científico. Este método se basa en 6 pasos: observación, inducción (extraer la información), hipótesis, experimentación de la hipótesis, demostración o refutación (aquí es donde se hace el bucle) y tesis o teoría científica. Este bucle es el mismo que se hace en el punto 5 anterior y que se muestra perfectamente en la imagen de aquí abajo:
El bucle de feedback

El bucle de feedback

Este tipo de acciones y propuestas son las que permiten que pequeñas empresas tengan capacidad para superar situaciones como la actual y la que, en muchos casos, hace que empresas como las que salen en el dibujo que ilustra el post acaben en el cementerio: no adaptarse, sobre-analizar, quedarse bloqueado en el statu quo, no tomarse la competencia en serio…

Conoces este método? Lo has aplicado? A qué nivel (start-up, departamento, proyecto, equipo, personal…)? Conoces alternativas y herramientas surgidas de esta filosofía como Lean Canvas y similares?

Búsqueda de "To do list" en Google

Búsqueda de “To do list” en Google

El otro día tuve la oportunidad de hablar con Omar Perez, de Qmunify, y con algún otro participante del primer año del Founder Institute en Barcelona y, durante la conversación, se hablaba de la gestión de importantes cargas de trabajo y de cómo conseguir ser eficiente sin perder eficacia y conseguir abarcar todo lo que se necesita para llevar una empresa a buen puerto.

En especial se mencionó el caso de un CEO (no recuerdo quién ni de qué empresa) que les comentó durante una sesión de mentoring que, durante un vuelo Lisboa-Madrid (algo menos de 2h),  había gestionado 500 e-mails.

Obviamente, comentaban, había utilizado técnicas de lectura en diagonal y similar, pero lo que le permitió gestionar todos estos correos de forma eficaz fue la técnica del “One Touch”.

Esta técnica se basa en una premisa básica y muy sencilla:

Cada cosa que toco o la gestiono, o la delego o la olvido.

Es decir, no hacemos eso de “lo hago luego”, “le pongo una banderita en el Outlook para mirarlo mañana”… Cuando abrimos el e-mail podemos leerlo y gestionarlo directamente o leerlo y empezar a gestionarlo (organizar una reunión, solicitar una documentación, informe, datos…) o podemos leerlo y delegarlo a una persona que se encargará de facilitar la respuesta a ese correo si consideramos que es necesario aportar una solución y está en nuestras manos poderla facilitar. Si no es así, no lo posterguemos, puesto que lo único que haremos será que la lista de tareas para el día siguiente aumente.

Será como con los préstamos. Si necesitas hoy uno para llegar a mañana, o bien mañana te aparece dinero o tendrás que pedir dos: uno para devolver el préstamo y otro para hacer frente al día.

Conocías esta técnica? La has aplicado alguna vez? Utilizas otras técnicas para conseguir mejorar tu eficacia como la técnica del Pomodoro o el método checklist?

Llibreria Catalonia (1931)

Llibreria Catalonia (1931) fuente: cultura21.comunicacio21.cat

A primeros de año hubo un gran revuelo en Barcelona (y Catalunya) por el cierre de una librería mítica ubicada en pleno centro de la ciudad: la Llibreria Catalonia. Mucha gente que hacía años que no pisaba el establecimiento puso el grito en el cielo y toda la prensa se hizo eco.

Pocos meses antes había estado tocando en Granollers y me contaron un caso similar pero a menor escala: cerró una tienda de discos histórica de la ciudad. El que me lo explicaba, periodista, me decía que la tienda hacía tiempo que estaba vacía y que era una lástima, porque el dueño era de esas personas que lo sabe TODO y que te podía conseguir el disco más raro en la edición más corta… y explicarte anécdotas de esa edición. Me comentaba que había tenido una discusión con un “moderno” que se quejaba por el cierre de establecimientos culturales y que era culpa de las masas y él le había preguntado ¿cuántas veces has comprado allí? ¿hace cuánto que no pasas por la tienda? A lo que el otro contestó que hacía mucho tiempo que ni se acercaba.

Entonces, el problema no es que no funcione el sector, es cómo compite el sector.

Es un sector en el que existen 3 o 4 sitios de referencia de VENTA masiva y en los que puedes dejarte recomendar… si sabes a quién preguntar y tienen tiempo de atenderte (FNAC, Corte Inglés, Amazon.es, Casa del Libro y poco más). Pero existen muchas tiendas pequeñas que no sólo no tienen ese catálogo, sino que ni pueden ni deben tenerlo. Si estas tiendas intentan competir así con estos monstruos… morirán. Irremediablemente.

Recientemente descubrí la librería Pequod, de Barcelona.

Es un rincón de Barcelona, pequeño y poco stándard en el que puedes encontrar únicamente novela y en la que te atienden dos personas que tienen los libros como su pasión. Se les nota cuando hablan de ellos, cuando te recomiendan, cuando navegan entre sus estanterías… sienten devoción por lo que hacen. Pero no sólo eso, tienen una cuidada página web, un blog y son muy activos en redes sociales. Además organizan eventos diariamente (clubs de lectura, presentaciones, debates con autores, lecturas o incluso conciertos!). Es decir: no venden libros, venden lectura. Las grandes cadenas no pueden vender esto, puesto que apuntan al estándar. Ellos apuntan a la persona que disfruta leyendo y que se evade con la lectura.

Y no sólo eso, también hay locos que abren tiendas de discos! Con la que está cayendo! Pero volvemos a lo mismo: venden discos? O venden música?

Es decir… venden un producto, o tienen un producto-servicio? Cuando hablan de libros o de discos fuera del trabajo… les brillan los ojos? Ellos mismos crean su propia dinámica positiva?

Y tú?

Lo sé.

Esta semana he hecho campana muchos días. De hecho, sólo publiqué el lunes.

Intentaré mantener un mínimo de entradas semanales 🙂

Pero la entrada de hoy es especial.

Los que me acompañan a veces en el desayuno, en la comida, en cenas, en cafés a media tarde o en viajes de metro saben que llevo mucho tiempo trajinando arriba y abajo una libreta de ideas. En esa libreta voy apuntando cosas que se me ocurren, ideas (por más que parezcan ideas de bombero), problemas que veo en mi entorno que podrían solucionarse o lo que voy viendo. Dije hace no mucho que una de las técnicas que uso para conseguir tener ideas e ir mejorando mi capacidad para conseguir imaginar una empresa era hacerlo cada día.

Pues bien, de esa cabezonería de ir insistiendo y perdiendo tiempo en ideas que se han quedado en el tintero he ido aprendiendo mucho (mucho más que en muchas horas de clase que pudiera hacer!). Y ese aprendizaje me ha llevado a tener dibujada, definida e ideada una empresa que es algo más que una idea de bombero. Es ese momento en el que dices “creo que sí”. Pasa lo mismo con las canciones. Es un momento mágico.

Pero tras el momento etéreo, la sensación de haber encontrado algo, toca trabajarlo, sudarlo, sufrirlo, crecerlo y disfrutarlo. Todo a la vez. Por causalidades (no, no está mal escrito) de la vida ayer me topé con este vídeo. En él se ven empresarios de éxito de nuestro país que sufrieron cuando nadie daba un duro por ellos y ahora son referencia en su ámbito.

El éxito no es fácil. Ni viene solo. Ni viene sin errores ni fracasos. El que no se equivoca nunca ni fracasa nunca es el más frágil de todos.

Disfruta del vídeo. Y míralo cuantas veces quieras… y siempre que estés de bajón.

Feliz viernes!

Hoy traigo tres iniciativas (entre tantas que están saliendo) que pretenden dar soporte a aquellos que pretendan lanzarse a cambiar el mundo, a aportar su granito de arena, a jugársela con la que está cayendo (apostaría a que es la frase que más han oído desde que empezaron a apostar por lo que creían). Porque hay dos cosas que tengo claras sobre esta crisis

  • Saldremos consiguiendo crear vínculos humanos entre diferentes comunidades, entre empresas y entre empresas y estas comunidades. El RSC es un folleto de publicidad, un listado de ideas fashion que sirvan para hacer publicidad más que para intentar cambiar el mundo, en muchas empresas, tal como dije.
  • La forma de salir es apostar por cambiar la forma en que se trabaja, se produce, se genera beneficio y se genera mercado, cambiar por la actitud ante el éxito y la actitud ante el fracaso, cambiar nuestra forma de verlo y la cultura del emprendedor (os recomiendo la lectura de este artículo sobre Israel de Javier Megías). Si seguimos comprando el producto más barato pese a poder comprar uno más caro y hecho aquí, no nos podemos quejar de que las empresas se vayan de aquí. Por pura coherencia: nosotros estaremos colaborando en sus pérdidas de beneficios. Por otra parte, si nosotros hacemos lo que toca pero las empresas no lo hacen, sabremos que las empresas estarán centradas exclusivamente en su propio beneficio, y no en colaborar con su entorno.

Por eso os traigo tres iniciativas desarrolladas por gente que puede hacerlo y que, además, se centran en proyectos en diferentes estados de evolución:

  • Lanzadera.es: iniciativa privada que organiza directamente Juan Roig. Buscan 15 proyectos para invertir en ellos (se invertirá a modo de préstamo, no se basará en acciones). En los 15 seleccionados se abonarán 3000€ para constituir la sociedad (S.L.) y el equipo se pasará un año en las instalaciones que se han preparado en el Centro Lanzadera en Valencia con sesiones de mentoring, formación, gestoría, consultoría… Muy interesante si tienes un proyecto pero necesitas un catalizador para poderlo arrancar. Está abierta convocatoria hasta el 31 de marzo.
  • BANC – ACCME. Business angels per la cultura: Asociación catalana de business angels que apuesta por proyectos relacionados con la cultura. El próximo 5 de febrero se celebrará una sesión informativa para poder participar en un programa de inversión y mentoring.
  • Wayra: proyecto a gran escala de Telefónica en el que invierte cada año en 10 proyectos para cada una de sus 13 academias repartidas, sobretodo, por España y Latino América (Madrid, Barcelona, México DF, Bogotá, Caracas, Lima, Santiago de Chile, Buenos Aires, São Paulo, Dublin, London, München y Praha). Es una aceleradora de proyectos basados en nuevas tecnologías (cuenta con el soporte de Telefónica I+D+i) y hasta el momento ha acelerado ya a 172 startups entre las que se cuentan Gamisfaction, Emtrics, Coquétame o MiraMusei.

Se está marcando un camino y se está apostando. Si trabajamos todos podemos salir renovados. Le pese a quien le pese.

Si me lees con frecuencia sabrás que una de las preguntas que más me hago a la hora de vender, plantear la satisfacción del cliente… es “por qué?”.

La semana pasada Javier Megías publicó en su blog un post que se titulaba “TU MOTIVACIÓN AL EMPRENDER DICE MUCHO DEL FUTURO DE TU STARTUP“.

Como siempre digo, emprender y la carrera laboral (por más que sea por cuenta ajena) van muy de la mano, con lo que puedes hacerte estas mismas reflexiones sobre tu trabajo y ver qué resultado tienes y si te gusta o no (y actuar en consecuencia si lo consideras necesario!).

Sólo me gustaría destacar dos frases y añadir una cita al respecto porque no puedo añadir mucho más a lo que comenta Javier:

En mi experiencia las startups que han triunfado (y qué es alcanzar el éxito depende mucho de cada uno) son empresas en las que el fundador es alguien como tu y yo pero que ha tenido el valor de perseguir su sueño (pasión+propósito), y no alguien que estaba buscando una forma de ganar dinero y tener trabajo (supervivencia).

[…]

Y es que una de las frases que más escuchas cuando tratas con emprendedores “pata negra” y les preguntas por qué se metieron en el lío que de emprender es:

…porque era la única forma que tenía de llenar un vacío en mi interior

Y la cita es una frase que dicen (no sé si es verdad) que es la que usaron Steve Jobs y Steve Wozniak para convencer a John Sculley para que éste abandonara su puesto de vicepresidente de Pepsico y se incorporase como CEO en una incipiente Apple que poco después presentaría sus dos primeros productos estrella: Lisa y Macintosh:

“Quieres vender agua azucarada pro el resto de tu vida, o quieres venir con nosotros y cambiar el mundo?”

Yo estoy intentando poner en marcha un proyecto ahora mismo y he planteado otros con anterioridad (que no llegaron más allá de mi libreta de ideas o mi ordenador), pero en todos los casos había un punto en común: la voluntad de cambiar un mercado, aportar valor e ideas. Intentar hacerlo crecer y avanzar.

Y vosotros… ¿por qué emprendéis? ¿por qué trabajáis donde trabajáis?

Esta semana tuve varios proyectos en los que tuve problemas y tenía la sensación de haber pasado de tenerlos encarrilados a volver al punto inicial.

Elva, una persona de mi equipo que es ilustradora y que, creo, piensa con dibujos en lugar de con palabras, me envió un e-mail que, con su permiso, quiero compartir aquí, puesto que resume perfectamente la actitud que debe tener cualquier trabajador, persona o emprendedor.

Feliz viernes!

Que no te dé bajona

así es la vida

hay

que

intentarlo

varias

veces

hasta que salga bien.

Y luego disfrutar.

Hace varios meses (casi un año!) os hablaba de la creatividad y de cómo se aplica en el márketing con el caso del outbound/indbound marketing.

En realidad la creatividad no es un don que se tiene o no se tiene. Es algo mucho más normal de lo que solemos imaginarnos o lo que a veces nos pinta el entorno.

Como decía en el post de creatividad que mencionaba antes, he debatido muchas veces con Elva Lombardía (cuyo blog os recomiendo muy mucho) sobre los dones y el arte: si se tienen, se potencian o se crean. Con la creatividad podríamos pasarnos las mismas horas debatiendo, creo. O puede que más.

La creatividad, según queda definida en la Wikipedia (sí, es que la definición creo que es mucho más completa que la de la RAE) es:

La creatividad, pensamiento original, imaginación constructiva, pensamiento divergente o pensamiento creativo, es la generación de nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales.

Para poderla desarrollar hay muchas técnicas, pero quiero poner cuatro técnicas que conozco, he usado, y que permiten desarrollarla, potenciarla y multiplicarla tanto individualmente como en grupo:

  • Cambio de contexto. Tal como decía en el post anterior, si cambiamos técnicas de contexto, podemos descubrir nuevas formas de trabajar, nuevas ideas o nuevas propuestas que nos lleguen al tener que adaptar los dos contextos. Mencionaba en mayo las técnicas que utiliza el Barça mezclando formas de trabajar del basket, balonmano… y que le permiten jugar diferente.
  • Brainstorming. Esta es muy conocida, y suele ser más efectiva en grupo (siempre y cuando el grupo esté acostumbrado a pensar en equipo o tengan claro el objetivo). Consiste en empezar a decir todo lo que se nos pase por la cabeza relacionado con el mismo objetivo. Pasa como con las tormentas: al principio van saliendo ideas lentamente, luego hay un momento de explosión de ideas y luego pasa la nube y se acaba la tormenta. Pero ha dejado, normalmente, material suficiente para crear mucho contenido.
  • Romper la zona de confort. Esta técnica me la explicó el productor con el que grabé el primer disco de un grupo en el que estaba antes. Él, por su trabajo, está en continuo contacto con músicos, cantantes, discográficas, empresas de publicidad, y debe poder crear material de calidad que pueda aportar contenido a las canciones con las que trabaja sin ser repetitivo (no aportaría nada musicalmente, y él caería en un estancamiento mental peligroso como músico), con lo que, para forzarse a crear cosas nuevas cuando está más denso o siente que no consigue crear cosas nuevas, afina diferente la guitarra. De esta forma tendrá que tocar acordes diferentes a los de siempre.
  • Rutina. Esta la he estado usando durante el último año y pico. Una de las cosas que me gustaría poder hacer es tener mi propia empresa, poder aportar algo al sector empresarial (con algo me refiero a empresa). Pero, como cualquier empresario o emprendedor sabrá, no es una cosa que salga de un día para otro. Me propuse tener, cada mes, una idea para mejorar mi entorno. Tanto en el trabajo, como ideas de negocio… lo que fuera! Y desarrollar la idea un poco. De esta forma, planteándome cada día lo que me rodea, buscando las posibilidades de negocio, buscando qué es lo que busca la gente, qué es lo que sobra, qué es lo que funciona y qué es lo que cae en el olvido he conseguido cumplir más o menos mi objetivo. He tenido algunas ideas que poco después he visto que se habían llevado a cabo y estaban recibiendo inversión y publicidad, algunas eran negocios imposibles… pero me ha permitido ver las cosas de otra forma y buscar siempre algo más en lo que hago.

Tú qué haces para crear cosas desde cero?

No sé si has tenido algún familiar o amigo que ha hecho medicina. Si es así, recordarás que ha pasado por una primera etapa en la que TODO era peligroso. Había que ir con cuidado con qué se comía, con cómo se comía, si te hacías un rasguño con cualquier cosa estabas en peligro de muerte… y, poco a poco, la gravedad de los hechos ha ido disminuyendo.

De hecho al final vuelven a ser personas normales, la mayoría!

Pasa lo mismo cuando empezamos cualquier cosa, y pongo dos ejemplos sobre mí mismo:

Cuando empecé a estudiar batería me gustaba mucho el rock, y mi profesor me habló de Dream Theater, un grupo de metal progresivo, porque el batería era muy bueno. Yo los empecé a escuchar y me encantaron. En esa época consideraba que era IMPOSIBLE ser mejor batería que Mike Portnoy (el batería del grupo). Con el tiempo he ido conociendo a nuevos baterías cada uno con una forma de tocar diferente, una forma de interpretar diferente y cada uno haciendo unas baterías diferentes en función de la intención de la canción. He aprendido nuevas técnicas, aprendido a escuchar, aprendido a entender de otra forma la música y, en consecuencia, el instrumento, y he visto que no sólo no es el mejor, sino que tiene muchos defectos Pero a día de hoy no te sabría decir cuál es El mejor batería del mundo. Por más que cada año todas las revistas especializadas hagan rankings. Es decir, al principio miraba qué tocaban los otros baterías (qué material, qué melodías, qué patrones…), después pensé “lo hacen así por la técnica que tienen”, y miraba cómo lo hacían (qué técnica de manos, técnica de pies, cómo ponía los elementos, cómo se movía…). Y ahora me fijo más en el por qué toca esa nota, por qué toca tan flojo o tan fuerte, o no toca, por qué…

Lo mismo me pasaba cuando estudiaba sonido. Había material que garantizaba un mal sonido, no podías usar según qué mesas, programas, altavoces, micrófonos… porque no iba a sonar bien! Poco a poco, y con el tiempo y la experiencia, he visto que, en realidad, depende más de las manos que ponen los micros, de lo cuidada que esté la instalación, de cómo suene la sala, de cómo se ecualice, de cómo se toque lo que se esté grabando… Es decir, si hay una intención en lo que hace el músico, en lo que graba el técnico, en lo que se produce y en lo que se masteriza.

Si ahora haces este mismo análisis sobre ti y sobre tu empresa… qué es lo que pasa?

En cualquiera de los dos casos, es muy importante, como empresa, comunicar como lo haríamos si estuviéramos empezando, con la pasión y la entrega de quien está descubriendo cada vez el producto que tienes en las manos. Pero no debemos olvidar en ningún momento el porqué de ese producto. Qué intención tiene. Debemos ser conscientes de la importancia real de ese producto, ser capaces de aislar el producto del entorno y ver qué aporta.

Lo mismo pasa con la carrera profesional. Es importante que sepas hacia dónde te quieres dirigir (ten claro, también, que es muy probable que acabes cambiando tu idea final), pero es vital que disfrutes al máximo lo que estés haciendo (por más que sea repartir correo comercial, vender hamburguesas o enciclopedias a puerta fría) porque todo te aporta, todo te hace entender mejor qué es lo que pasa… y todo te hace descubrir tus puntos favoritos, tus virtudes, tus pasiones.

Mi padre, profesor de electricidad (entre otras cosas) de vocación (y de profesión, pero eso es secundario), cuando le he pedido consejos sobre cómo hablar en público o explicar alguna cosa, me dice siempre la misma frase:

Cada vez que explico la Ley de Ohm la descubro de nuevo a la vez que mis alumnos. Me sorprendo de verdad al volver a llegar al enunciado final. Si eres capaz de sorprenderte con ellos, serás capaz de transmitirles tu pasión.

En una entrevista de trabajo (en grupo) preguntaron qué virtudes tenía que tener un buen jefe. Una de las personas que estaban allí dijo que era vital tener una “vista de pájaro” de la situación. Es cierto, un jefe debe ser capaz de ver toda situación que le toque superar en el trabajo en el conjunto de la empresa. Porque es la forma de ver causas, consecuencias, actuaciones, cómo proceder… pero es todavía más importante que, una vez entendido el contexto y de dónde se viene y hacia dónde hay que ir, se vista ropa de trabajo y sea él el que dirija al equipo desde el suelo. Tiene la suerte de tener formación, conocimientos y aptitudes para llevar el equipo, pero sólo se puede dirigir manchándose de barro con el equipo. Si estás de excursión y te pierdes… si conservas la calma, relativizas y consigues una vista de pájaro, tal vez descubras que estás junto al camino. El resto del rato, preocúpate de caminar, disfrutar del paisaje y conseguir que los demás disfruten.

Tienes una idea de tu carrera profesional? Sabes qué es lo que quieres hacer? Qué es lo realmente importante? Disfrutas lo que estás haciendo o lo que te toca hacer? Hablas con pasión? Eres capaz de plantearte una vista de pájaro de la situación antes de tomar decisiones?