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El horizonte en la Platja dels Eucaliptus

El horizonte en la Platja dels Eucaliptus (Delta de l’Ebre, Tarragona)

El ritual de ir a la playa cuando era pequeño solía ser siempre el mismo. Levantarse, desayunar, hacer bocadillos para todos, ducharse, coger las cosas, ver que no nos dejábamos nada (3 niños pequeños siempre hacen ir un poco de cráneo, dicen), meternos en el coche, hacer 20 minutos de trayecto como mínimo y una hora cuando íbamos muy lejos, plantar la sombrilla y las cosas, ponernos protector solar (siempre hemos sido todos bastante blancos) y al agua.

Cuando ya llevábamos un rato en remojo, mi madre nos llamaba para que saliéramos del agua a comer. A esa hora ya se había descongelado buena parte del agua que había en la botella y teníamos agua fría y bocadillos de pan con tomate y salchichón, jamón en dulce o chorizo, según hubíeramos dicho por la mañana a quien le tocara hacerlos, y nos poníamos a comer. Normalmente todos apretados bajo la sombrilla. Pero como que yo quería aprovechar al máximo el rato de agua, me comía el bocadillo con los pies en el agua. Durante ese rato, y mientras esperaba a que me dijeran que ya me podía bañar tras haber hecho la digestión, solía quedarme un buen rato embobado mirando al mar, pero no a cualquier punto. Miraba “la raya”, el horizonte.

Recuerdo una conversación, no sé si con mi padre o con mi madre. Yo ya sabía que la Tierra era redonda… pero no entendía cómo podía ser posible que la tierra fuera redonda… y se viera una línea tan clara del límite! Ahí deberían verse las Baleares o incluso África! Pero no. La línea era absolutamente recta y no había ninguna imperfección o ninguna cosa que sobresaliera. Le pregunté que cómo podía ser eso, que qué era el horizonte y por qué era tan recto y, lo que más me inquietaba: qué pasaba al llegar allí!

Me dijo que el horizonte era, simplemente, el sitio donde ya no se ve más allá de la tierra porque esta baja como si fuera una montaña, y que por eso no se veía más allá, pero que los barcos nunca llegan al horizonte como tal, no es un desnivel ni un cambio de rasante ni nada. Y me dijo una cosa que me dejó muy intrigado: “tú ves el horizonte muy lejos, pero ese barco que hay allí y que te parece que tiene el horizonte muy cerca lo ve tan lejos como tú”. Es decir: es imposible alcanzar el horizonte.

Este verano he estado en Deltebre, en el corazón del Delta del Ebro y he podido visitar todas las playas del Delta. Allí, lejos de Barcelona, con viento y con playas relajantes y tranquilas, me he vuelto a quedar embobado mirando el horizonte. En realidad el horizonte no deja de ser aquello a lo que aspiras, aquello que te mueve, aquello que te hace avanzar y que da un sentido a tus pasos, pero no hay que olvidar una cosa: nunca alcanzarás el horizonte, que no sea este tu objetivo.

Cuando uno hace un Business Plan o quiere presentar su empresa, suele incluir tres ideas: Visión, Misión y Valores.

Con esto podemos hacernos una idea de cómo son, qué quieren, y cómo lo quieren conseguir.

La visión es el horizonte. Aquello a lo que aspiras, el sueño, la ilusión, lo que te ha hecho llegar hasta allí y lo que guiará tus pasos. No deja de ser el PORQUÉ de la empresa.

La misión es la meta. Aquello que estás construyendo, lo que conseguirás, lo que entregas, tienes entre manos y creas. Es el QUÉ de la empresa, siguiendo la analogía anterior.

Los valores son la forma de conseguir aquello que nos hemos propuesto. Y es tan importante como las otras dos, porque es la que dice cómo trabajamos, cómo conseguimos lo que conseguimos…

Esto, que lo aplican cada día las empresas, te lo has aplicado alguna vez a ti mismo?

Te has planteado cuál sería tu visión, tu misión y tus valores?

Ya no es decir “qué quiero ser de mayor”, es decir qué es lo que me hace feliz? Qué es lo que, sin querer, tengo todo el día en la cabeza? Porque eso es lo que realmente te mueve.

Y tu misión? Te pones objetivos a medio y corto plazo? Miras qué es lo que te gustaría hacer e intentas perseguirlo? Analizas por qué no lo has conseguido y vuelves a intentarlo?

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El cementerio donde van las marcas demasiado orgullosas.

Donde van las marcas demasiado orgullosas…

A poco que busques actualmente sobre empresa y cómo arrancar una start-up aparecerá muchas veces la palabra LEAN.

La filosofía Lean, que significa austero, delgado, flaco… la introdujo de forma masiva Eric Ries con su libro The Lean Startup, aunque el concepto no lo inventó él, se le considera el padre del invento.

Es una filosofía de empresa basada en 5 principios muy muy simples:

  1. Emprendedores hay en todas partes, no necesitas estar en un garaje para serlo
  2. Emprender es ser director. Una startup es una institución, no sólo un producto, y requiere una dirección adecuada al contexto.
  3. Aprendizaje validado. Las startups no existen para hacer cosas, dinero o atender a clientes. Existen para aprender cómo construir negocios sostenibles. Este aprendizaje puede ser validado científicamente construyendo experimentos que permitan confirmar cada elemento de nuestra visión (nuestras hipótesis).
  4. Contabilidad innovadora. Para mejorar los beneficios emprendedores y conseguir rentabilidad, necesitamos concentrarnos en la parte aburrida: cómo medir el progreso, cómo fijar contadores, cómo priorizar trabajo… Esto requiere un nuevo tipo de contabilidad, específica para startups.
  5. Construir-Medir-Aprender. La parte fundamental de la actividad de una startup es convertir ideas en productos, medir cómo responden los clientes y entonces aprender si pivotar o perseverar. Todos los procesos exitosos de una startup deben ser utilizados para acelerar este bucle de feedback.

Pero todo esto, en realidad, se puede aplicar a cualquier negocio, proyecto, equipo, departamento o incluso de forma personal.

Pero considero que en estos cinco puntos hay tres conceptos clave:

  • Adecuarse al contexto. Es importante saber en qué campo se está jugando, puesto que la misma frase en distintos contextos puede dar resultados absolutamente opuestos. A mis equipos siempre les digo que “jueguen” con el cliente. Y lo digo por dos motivos: hace que el cliente se sienta más cómodo y, además, implica que se obliguen a intentar conocer al cliente en muy pocos segundos para adaptarse no sólo al nivel del lenguaje, sino a la forma de hablar, la forma de aproximarse al cliente…
  • Medir adecuadamente. Sabéis que esta es una de mis obsesiones. Medir sin ton ni son ni aporta información ni beneficio. Es más, todo lo contrario: cansa a los clientes, quema a los empleados y da la sensación de que o bien no se sabe qué se hace o bien que el cliente pierde el tiempo porque no se hace nada al respecto. Saber medir, hacerlo en la frecuencia adecuada y saber interpretar las métricas es clave para cualquier negocio proyecto… Como ya dije hace unas semanas, para poder medir bien el primer paso es fijar objetivos bien aplicados como los objetivos SMART.
  • Bucle de feedback. Aquí es donde las ciencias empresariales dejan de ser “cosas de empresa” para convertirse en una ciencia. Es donde entra en juego el método científico. Este método se basa en 6 pasos: observación, inducción (extraer la información), hipótesis, experimentación de la hipótesis, demostración o refutación (aquí es donde se hace el bucle) y tesis o teoría científica. Este bucle es el mismo que se hace en el punto 5 anterior y que se muestra perfectamente en la imagen de aquí abajo:
El bucle de feedback

El bucle de feedback

Este tipo de acciones y propuestas son las que permiten que pequeñas empresas tengan capacidad para superar situaciones como la actual y la que, en muchos casos, hace que empresas como las que salen en el dibujo que ilustra el post acaben en el cementerio: no adaptarse, sobre-analizar, quedarse bloqueado en el statu quo, no tomarse la competencia en serio…

Conoces este método? Lo has aplicado? A qué nivel (start-up, departamento, proyecto, equipo, personal…)? Conoces alternativas y herramientas surgidas de esta filosofía como Lean Canvas y similares?

Lo sé.

Esta semana he hecho campana muchos días. De hecho, sólo publiqué el lunes.

Intentaré mantener un mínimo de entradas semanales 🙂

Pero la entrada de hoy es especial.

Los que me acompañan a veces en el desayuno, en la comida, en cenas, en cafés a media tarde o en viajes de metro saben que llevo mucho tiempo trajinando arriba y abajo una libreta de ideas. En esa libreta voy apuntando cosas que se me ocurren, ideas (por más que parezcan ideas de bombero), problemas que veo en mi entorno que podrían solucionarse o lo que voy viendo. Dije hace no mucho que una de las técnicas que uso para conseguir tener ideas e ir mejorando mi capacidad para conseguir imaginar una empresa era hacerlo cada día.

Pues bien, de esa cabezonería de ir insistiendo y perdiendo tiempo en ideas que se han quedado en el tintero he ido aprendiendo mucho (mucho más que en muchas horas de clase que pudiera hacer!). Y ese aprendizaje me ha llevado a tener dibujada, definida e ideada una empresa que es algo más que una idea de bombero. Es ese momento en el que dices “creo que sí”. Pasa lo mismo con las canciones. Es un momento mágico.

Pero tras el momento etéreo, la sensación de haber encontrado algo, toca trabajarlo, sudarlo, sufrirlo, crecerlo y disfrutarlo. Todo a la vez. Por causalidades (no, no está mal escrito) de la vida ayer me topé con este vídeo. En él se ven empresarios de éxito de nuestro país que sufrieron cuando nadie daba un duro por ellos y ahora son referencia en su ámbito.

El éxito no es fácil. Ni viene solo. Ni viene sin errores ni fracasos. El que no se equivoca nunca ni fracasa nunca es el más frágil de todos.

Disfruta del vídeo. Y míralo cuantas veces quieras… y siempre que estés de bajón.

JobCon (Job Condition)

JobCon (Job Condition)

Recientemente, y de rebote, me llegó una oferta de trabajo. Es algo poco frecuente estos días, el hecho de que las ofertas lleguen a ti en lugar de ir tú, ávido, a por ellas, y hablando con un amigo que está buscando trabajo me planteé por qué yo no busco trabajo pero escucho ofertas o, como decía hace poco, el hecho de plantearse cada mañana si lo que haces te llena o no.

Al final con conseguí el trabajo, pero la situación me hizo pensar. El mismo día en que me dijeron que no fui al gimnasio y, después de sudar, me fui al rincón de pensar: la piscina de hidromasaje. Ahí me desconecto de todo, sólo escucho la corriente de agua y las burbujas y puedo pensar y estructurar muchas cosas (lo malo es que no puedo apuntar, tengo que ir tomando nota mental de todo).

Pensando y pensando llegué a que, igual que los famosos estados de alerta DEFCON (proviene de DEFense CONdition) de USA, hay 5 estados diferentes de trabajador. He decidido llamarlos #JOBCON (JOB -trabajo en inglés- CONdition).

  1. Funcionario: tengo trabajo y no me muevo ni genero trabajo. Es un estado peligroso, puesto que cualquier variación en el sistema te dejará fuera de juego. En mi opinión debería activarse este estado cuando haya que priorizar otras cosas por encima del trabajo (por necesidad de tiempo, dinero, familiares…), pero este estado tiende a generar un estancamiento peligroso.
  2. Empleado: tengo trabajo, pero genero trabajo en mi entorno. Si me llega alguna oferta de trabajo podría estudiarla si es una mejora clara. Debería ser el estado base de cualquier trabajador. Es el que se aplica cuando empiezas en un nuevo trabajo o posición (o el que aplico yo): escucho y miro qué se mueve a mi alrededor. Igualmente, genero trabajo produciendo beneficio tanto para mí como para el trabajo y me hace estar activo mentalmente.
  3. Proactivo: tengo trabajo, genero movimiento a mi alrededor, busco ofertas de trabajo que me puedan interesar para ver si me suponen una mejora en mi día a día. Es parecido al anterior, pero la inquietud y las ganas de generar trabajo superan lo que te permite tu trabajo, con lo que empiezan a “desbordar” tus ganas sobre lo que puedes hacer, así que empiezas a necesitar algo más (generado por ti o trabajando para otros, pero necesitas algo más de lo que tienes).
  4. Buscando trabajo: tengo (o no) trabajo, pero busco trabajo que me permita cambiar mi día a día. Has llegado a la conclusión de que necesitas algo más y necesitas cambiar de aires o bien estás buscando trabajo, pero te puedes permitir filtrar las ofertas a las que te inscribes, es decir, no envías 150 CV diarios, sino que envías 15 pero a empresas seleccionadas, con el CV adaptado a lo que la empresa busca o necesita, con carta de presentación, intentando generar contactos a través de LinkedIn… En mi opinión este debería ser el estado normal del que busca trabajo, no es matar insectos a cañonazos, es apuntar y disparar tu CV. Suele ser también el estado en el que se encuentra un emprendedor que está empezando su proyecto pero que sigue manteniendo su trabajo hasta que o bien la empresa empiece a generar beneficios o bien tenga que escoger entre su empresa y el trabajo por cuenta ajena.
  5. Necesitando trabajo: no tengo trabajo y busco cualquier tipo de trabajo sea cual sea el ámbito y esté o no relacionado con mi carrera. Por desgracia actualmente se está dando este caso en demasiadas situaciones. Es importante intentar racionalizar mínimamente los filtros y adaptar el CV a las ofertas. No hace falta generar uno por cada oferta si ya hemos llegado a este punto, pero sí que podemos intentar generar varios currículums según los sectores (atención al cliente, ventas, trabajo mecánico, almacén…).

Es importante ir generando marca personal en todo momento. Normalmente en el 1 no se tiene inquietud, necesidad ni voluntad de hacerlo, pero desde el momento en que empiezas a escuchar ofertas (buscándolas tú o esperándolas), es importante moverte por blogs del sector en el que trabajas o te gustaría trabajar, seguir gente del ámbito que nos interesa en Twitter, contactar con gente con la que hayas trabajado y te interese “tener cerca” en LinkedInbuscar trabajo es un proceso a largo plazo. No podemos despertarnos cuando nos quedemos en el paro, sino que hay que empezar el proceso en el momento en el que empezamos en un trabajo nuevo (podemos darnos una pausa mental mínima en función del tipo de trabajo o la duración).

Tú en qué #jobcon te encuentras?

Si me lees con frecuencia sabrás que una de las preguntas que más me hago a la hora de vender, plantear la satisfacción del cliente… es “por qué?”.

La semana pasada Javier Megías publicó en su blog un post que se titulaba “TU MOTIVACIÓN AL EMPRENDER DICE MUCHO DEL FUTURO DE TU STARTUP“.

Como siempre digo, emprender y la carrera laboral (por más que sea por cuenta ajena) van muy de la mano, con lo que puedes hacerte estas mismas reflexiones sobre tu trabajo y ver qué resultado tienes y si te gusta o no (y actuar en consecuencia si lo consideras necesario!).

Sólo me gustaría destacar dos frases y añadir una cita al respecto porque no puedo añadir mucho más a lo que comenta Javier:

En mi experiencia las startups que han triunfado (y qué es alcanzar el éxito depende mucho de cada uno) son empresas en las que el fundador es alguien como tu y yo pero que ha tenido el valor de perseguir su sueño (pasión+propósito), y no alguien que estaba buscando una forma de ganar dinero y tener trabajo (supervivencia).

[…]

Y es que una de las frases que más escuchas cuando tratas con emprendedores “pata negra” y les preguntas por qué se metieron en el lío que de emprender es:

…porque era la única forma que tenía de llenar un vacío en mi interior

Y la cita es una frase que dicen (no sé si es verdad) que es la que usaron Steve Jobs y Steve Wozniak para convencer a John Sculley para que éste abandonara su puesto de vicepresidente de Pepsico y se incorporase como CEO en una incipiente Apple que poco después presentaría sus dos primeros productos estrella: Lisa y Macintosh:

“Quieres vender agua azucarada pro el resto de tu vida, o quieres venir con nosotros y cambiar el mundo?”

Yo estoy intentando poner en marcha un proyecto ahora mismo y he planteado otros con anterioridad (que no llegaron más allá de mi libreta de ideas o mi ordenador), pero en todos los casos había un punto en común: la voluntad de cambiar un mercado, aportar valor e ideas. Intentar hacerlo crecer y avanzar.

Y vosotros… ¿por qué emprendéis? ¿por qué trabajáis donde trabajáis?

Esta semana tuve varios proyectos en los que tuve problemas y tenía la sensación de haber pasado de tenerlos encarrilados a volver al punto inicial.

Elva, una persona de mi equipo que es ilustradora y que, creo, piensa con dibujos en lugar de con palabras, me envió un e-mail que, con su permiso, quiero compartir aquí, puesto que resume perfectamente la actitud que debe tener cualquier trabajador, persona o emprendedor.

Feliz viernes!

Que no te dé bajona

así es la vida

hay

que

intentarlo

varias

veces

hasta que salga bien.

Y luego disfrutar.

No sé si has tenido algún familiar o amigo que ha hecho medicina. Si es así, recordarás que ha pasado por una primera etapa en la que TODO era peligroso. Había que ir con cuidado con qué se comía, con cómo se comía, si te hacías un rasguño con cualquier cosa estabas en peligro de muerte… y, poco a poco, la gravedad de los hechos ha ido disminuyendo.

De hecho al final vuelven a ser personas normales, la mayoría!

Pasa lo mismo cuando empezamos cualquier cosa, y pongo dos ejemplos sobre mí mismo:

Cuando empecé a estudiar batería me gustaba mucho el rock, y mi profesor me habló de Dream Theater, un grupo de metal progresivo, porque el batería era muy bueno. Yo los empecé a escuchar y me encantaron. En esa época consideraba que era IMPOSIBLE ser mejor batería que Mike Portnoy (el batería del grupo). Con el tiempo he ido conociendo a nuevos baterías cada uno con una forma de tocar diferente, una forma de interpretar diferente y cada uno haciendo unas baterías diferentes en función de la intención de la canción. He aprendido nuevas técnicas, aprendido a escuchar, aprendido a entender de otra forma la música y, en consecuencia, el instrumento, y he visto que no sólo no es el mejor, sino que tiene muchos defectos Pero a día de hoy no te sabría decir cuál es El mejor batería del mundo. Por más que cada año todas las revistas especializadas hagan rankings. Es decir, al principio miraba qué tocaban los otros baterías (qué material, qué melodías, qué patrones…), después pensé “lo hacen así por la técnica que tienen”, y miraba cómo lo hacían (qué técnica de manos, técnica de pies, cómo ponía los elementos, cómo se movía…). Y ahora me fijo más en el por qué toca esa nota, por qué toca tan flojo o tan fuerte, o no toca, por qué…

Lo mismo me pasaba cuando estudiaba sonido. Había material que garantizaba un mal sonido, no podías usar según qué mesas, programas, altavoces, micrófonos… porque no iba a sonar bien! Poco a poco, y con el tiempo y la experiencia, he visto que, en realidad, depende más de las manos que ponen los micros, de lo cuidada que esté la instalación, de cómo suene la sala, de cómo se ecualice, de cómo se toque lo que se esté grabando… Es decir, si hay una intención en lo que hace el músico, en lo que graba el técnico, en lo que se produce y en lo que se masteriza.

Si ahora haces este mismo análisis sobre ti y sobre tu empresa… qué es lo que pasa?

En cualquiera de los dos casos, es muy importante, como empresa, comunicar como lo haríamos si estuviéramos empezando, con la pasión y la entrega de quien está descubriendo cada vez el producto que tienes en las manos. Pero no debemos olvidar en ningún momento el porqué de ese producto. Qué intención tiene. Debemos ser conscientes de la importancia real de ese producto, ser capaces de aislar el producto del entorno y ver qué aporta.

Lo mismo pasa con la carrera profesional. Es importante que sepas hacia dónde te quieres dirigir (ten claro, también, que es muy probable que acabes cambiando tu idea final), pero es vital que disfrutes al máximo lo que estés haciendo (por más que sea repartir correo comercial, vender hamburguesas o enciclopedias a puerta fría) porque todo te aporta, todo te hace entender mejor qué es lo que pasa… y todo te hace descubrir tus puntos favoritos, tus virtudes, tus pasiones.

Mi padre, profesor de electricidad (entre otras cosas) de vocación (y de profesión, pero eso es secundario), cuando le he pedido consejos sobre cómo hablar en público o explicar alguna cosa, me dice siempre la misma frase:

Cada vez que explico la Ley de Ohm la descubro de nuevo a la vez que mis alumnos. Me sorprendo de verdad al volver a llegar al enunciado final. Si eres capaz de sorprenderte con ellos, serás capaz de transmitirles tu pasión.

En una entrevista de trabajo (en grupo) preguntaron qué virtudes tenía que tener un buen jefe. Una de las personas que estaban allí dijo que era vital tener una “vista de pájaro” de la situación. Es cierto, un jefe debe ser capaz de ver toda situación que le toque superar en el trabajo en el conjunto de la empresa. Porque es la forma de ver causas, consecuencias, actuaciones, cómo proceder… pero es todavía más importante que, una vez entendido el contexto y de dónde se viene y hacia dónde hay que ir, se vista ropa de trabajo y sea él el que dirija al equipo desde el suelo. Tiene la suerte de tener formación, conocimientos y aptitudes para llevar el equipo, pero sólo se puede dirigir manchándose de barro con el equipo. Si estás de excursión y te pierdes… si conservas la calma, relativizas y consigues una vista de pájaro, tal vez descubras que estás junto al camino. El resto del rato, preocúpate de caminar, disfrutar del paisaje y conseguir que los demás disfruten.

Tienes una idea de tu carrera profesional? Sabes qué es lo que quieres hacer? Qué es lo realmente importante? Disfrutas lo que estás haciendo o lo que te toca hacer? Hablas con pasión? Eres capaz de plantearte una vista de pájaro de la situación antes de tomar decisiones?

@MarcelMorilla: Porqué Guardiola ha fichado por el Bayern?

Ayer por la tarde la gente del Barça y la gente del fútbol en general recibió la noticia de que Pep Guardiola fichaba por el Bayern de Munich.

Ha habido muchas preguntas y mucha gente que ha dicho muchas cosas, pero me he planteado lo mismo que comenta el actor Marcel Morilla en su twitter.

No conozco a Guardiola ni lo negociado. Tampoco tengo ninguna idea respecto a lo que se ha negociado excepto la duración del contrato (3 años), que también me ha llamado la atención. Pero sí que me estuve planteando el porqué.

De Guardiola sé que es un entrenador tan vinculado al club, que algunos le insultaban llamándole “Filósofo”, con inquietudes culturales importantes…

Hace varias semanas puse vídeo de Simon Sinek en el que hablaba del círculo de oro de las ventas.

La respuesta del representante de Guardiola en una entrevista es la respuesta: le han ofrecido un proyecto. Por este motivo ha firmado por 3 años.

Esto es lo que le ha permitido llegar donde ha llegado con el Barça y es lo que, probablemente, haga que el Bayern consiga afianzarse en un primer lugar a nivel europeo. Mourinho es un entrenador táctico, que sabe gestionar perfectamente las piezas y las capacidades de cada jugador. Es matemático y muy fiable. Pep es un motivador, gestiona y juega con una filosofía de juego, con un planteamiento, y juega al largo plazo. Son dos formas de jugar: centrarse en el qué (lo que hace Mourinho con los resultados) o en el porqué (Guardiola con la filosofía).

A la hora de emprender, de vender, de dirigir un equipo… es VITAL tener en cuenta el porqué. Si eres resultadista podrás mejorar los números, pero serán números vacíos. Si el equipo no entiende el porqué, hará rutinas, y necesitarás personal nuevo para refrescarlo. Si el equipo tiene un motivo por el que vender más allá del qué o el cómo, conseguirás un buen resultado a largo plazo. No digo que haya que olvidarse de los números, pero sí que tanto en equipos, en empresas o incluso en la vida laboral, es muy importante no mirarse sólo los pies, puesto que acabaremos perdiendo de vista el objetivo.

Te has encontrado con situaciones así? Cuando tomas una decisión te planteas el porqué?

La importancia de la actitud

Hace 2 años estaba gestionando por primera vez en mi vida los papeles del paro en el INEM. La verdad es que yo en lo que respecta al trabajo siempre he tenido suerte. Desde los 19 años he estado siempre trabajando. Abrieron una tienda IKEA cerca de casa, fui, y tras una selección masiva de personal que parecía más un casting tipo Operación Triunfo (era lo que estaba de moda entonces) me cogieron con contrato indefinido y me estuve hasta que decidí cambiar de trabajo. Mientras estaba allí tuve suerte y me estuvieron dando no sólo las formaciones que correspondían al puesto, sino que además me formaron para todas las secciones del departamento de atención al cliente y pude colaborar en proyectos de mejora de la tienda.

Luego, como autónomo, tuve la suerte de poder hablar con empresarios del sector industrial y aprender mucho de su experiencia, a parte de poder aprender mucho de cómo funcionan las empresas pequeñas, llevar administración, desarrollo de productos, interacción con los clientes, resolución de incidencias, me reciclé en programación web y CSS para poder hacer la web, tuve que aprender a utilizar programas de dibujo vectorial, trabajos a escala, croquis para máquinas de control numérico…

Más tarde, cuando la crisis apretaba y tuve que buscarme trabajo por cuenta ajena fui a parar a Editorial Planeta. Allí tenía que hacer un trabajo con el que no me sentía a gusto, en el que no creía y en el que, si yo fuera mi cliente, no me compraría el producto (ni a ninguno de mis compañeros) por más dinero que tuviera. Pero tenía su lado bueno, por suerte, y pude aprender mucho de los formadores, de los jefes, de técnicas de venta, de comunicación, de fracasar, de volver a fracasar, de ponerse de pié, de seguir peleando, de picar más puertas y llamar a más clientes. Y aprendí que vender es un juego en el que debes conseguir ver lo que te interesa del cliente (cosas en común) antes de que él vea claramente lo que estás haciendo o hacia dónde encaminas la venta. Pero no me gustaba esta venta, era muy agresiva y tenía que superar algunas barreras morales que no me gustaban, así que tras 3 meses y poco dejé de trabajar para ellos y me vi celebrando el 2 de enero en la cola del INEM.

Empecé a buscar trabajo y el día 1 de febrero estaba trabajando de nuevo. En 2011 y ya en plena crisis (no como ahora, pero ya empezaba a apretar). Era un trabajo por un mes y medio como teleoperador haciendo encuestas de satisfacción en una empresa que parecía seria, pero cuando haces entrevistas todas parecen serias y súper importantes, y en todas tienes siempre “posibilidades de desarrollo”, así que nunca te fías.

Total, que empecé a trabajar allí y todavía sigo trabajando con ellos, lo único que he ido cogiendo más responsabilidad cada vez y ahora soy yo el que está llevando algunos equipos. Y no sólo eso, sino que estoy recibiendo formaciones constantes en atención al cliente y no sólo eso, sino que además he tenido la suerte de que me escogieron para ir a hacer formaciones exclusivas a la sede central de la marca para la que trabajo en Alemania…

Y en todo este proceso la suerte ha intervenido muy poco.

No es un post auto-motivacional ni de auto-bombo. Tampoco es un CV ni una carta de presentación.

Simplemente intento demostrar una cosa: si tienes actitud, no tienes todo lo que necesitas. Pero si no tienes actitud, no tienes nada.

Los equipos que llevo siempre me miran mal cuando les doy un trabajo y les digo “disfrutad”. Esta frase la decía siempre mi jefe en Planeta, y me lo tomaba en broma, al principio. Después entendí que disfrutar es básico, es lo que hace que nos resulte más fácil levantarnos al tropezar y es lo que hace que los triunfos nos sepan mejor.

Disfrutar no debería ser un objetivo optimista. Debería ser una parte imprescindible del día a día.

Si no conseguimos disfrutar haciendo nuestro trabajo, no podemos seguir adelante: nos estaremos consumiendo por dentro. No digo que dejes el trabajo, sino que empieces a buscar algo que te llene y, si puedes, que intentes ir generando dinero con eso hasta que, al final, puedas dejar el trabajo-sangüjuela. Además, puede que otra persona sí que se divierta con ese trabajo: algunos seríamos pésimos bibliotecarios o instructores de vuelo en parapente, pero hay mucha gente que le encantaría poder trabajar entre libros o volando libre.

Igualmente es muy importante plantearse los trabajos como un aprendizaje constante, pero que hay que ir superando constantemente. Si tienes un trabajo que no te gusta y no buscas nada, plantéate por qué lo haces. Si es porque algo te lo impide, no pasa nada, pero si es porque “no hay nada mejor” vuelve a buscar. Llama a la siguiente puerta y ofréceles tu producto: tú. Véndete bien, mejora la forma en que te comunicas, mejora la forma en que te ven, consigue detectar antes las necesidades de tu cliente (el que te dará el trabajo) antes de que él identifique tus defectos para poder potenciar tus virtudes a tiempo.

Como dijo Steve Jobs en su discurso de Stanford:

Cuando tenía 17 años leí una frase que era algo así como “si vives cada día como si fuera tu último día, alguna vez tendrás razón”. Esto me impresionó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, me he mirado al espejo cada mañana y me he preguntado: “si hoy fuera el último día de mi vida, haría lo que voy a hacer hoy?” Y cuando la respuesta ha sido “No” por demasiados días seguidos, sabía que debía cambiar algo.

[…]

Tu tiempo es limitado, así que no lo pierdas viviendo la vida de algún otro. No te quedes bloqueado por el dogma – que supone vivir con los resultados que otra persona te pone. No dejes que el ruido de las opiniones ajenas te impida oír tu propia voz. Y más importante, ten el coraje de seguir tu corazón y tu intuición. Ellos, de alguna forma, saben lo que realmente quieres ser. Lo demás es secundario.

Hace poco me topé con un artículo que reenvié a mis padres y hermana, con los que trabajé y estuvimos hablando de él en las típicas sobremesas interminables de estas Fiestas. En el artículo, de Javier Megías, titulado “¿Somos vendedores o panaderos?” compara la forma de actuar de muchas empresas en las que hasta ahora esperaban que los clientes fueran a ellos (como pasa en las panaderías) en lugar de ir a buscarlos y que ahora no saben cómo actuar y me contaron una cosa que les había pasado hace poco:

Se les estropeó la TV poco después del día de Navidad. Era una tele de tubo con muchos años (más de 15 seguro) y con algún traslado encima. Decidieron que era el momento de jubilarla en lugar de pagar una reparación que, teniendo en cuenta la antigüedad y marca del aparato, podía salir por la torta de un pan. Acudieron a MediaMarkt porque hasta el momento siempre les habían atendido bien. Llegaron a la zona de TVs y preguntaron a un chico con un polo rojo de la tienda, una persona que debería estar especializada en atender al público. Le preguntaron por televisores y mi padre preguntó por los que tenían SmartTV. El chico, con una empatía fuera de lo común (y, según mi madre, con un tono bastante despectivo) les contestó ¿saben utilizar Internet?

Os pondré en antecedentes: mis padres están trabajando con ordenadores desde los años 60. No pondré su CV aquí ni la experiencia de mi madre con ordenadores, sistemas domóticos, control industrial… en mi casa tuvimos el primer ordenador a finales de los 80. Un 8086 de IBM al que le compramos un disco duro de 1Mb y parecía un exceso. No me extiendo más porque no viene al caso y creo que ya se entiende cómo se sintieron mis padres.

Obviamente acudieron a otra tienda, en este cas a la FNAC, en la que el dependiente les preguntó “¿qué uso le dan a la TV?”.

Creo que queda claro dónde compraron la TV.

Si vas a una empresa y les preguntas si cuidan a sus clientes, la gran mayoría te dirá que sí (puede que alguna te diga que no, pero lo dudo mucho). Pero si preguntas a sus clientes, unos te dirán que sí, otros que no, y otros no sabrán que son clientes.

Porque… ¿cuándo empezamos a ser clientes de un sitio?

¿El señor que entra por primera vez a una tienda de instrumentos, está 20 minutos mirando pianos y se va sin haber hablado con los dependientes es un cliente? ¿La señora que entra a una tienda especializada en tés porque un día ha tenido que cambiar el recorrido entre su casa y el trabajo y decide comprar un té concreto es una clienta? ¿El joven que entra a un concesionario a preguntar por un coche y se está una hora hablando con el comercial es un cliente? ¿La pareja que entra a IKEA para amueblar su piso son clientes?

En mi opinión, un negocio centrado en el cliente debe considerar que todos los anteriores son clientes.

Somos clientes cuando no mostramos interés pero estamos mirando los productos, cuando pasamos por un sitio por casualidad, cuando mostramos interés o cuando estamos decidiendo qué comprar.

Según la RAE:

cliente(Del lat. cliens, -entis).

1. com. Persona que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa.

2. com. Parroquiano (persona que acostumbra a ir a una misma tienda).

3. com. Persona que está bajo la protección o tutela de otra.

Somos clientes desde el primer momento que interactuamos con el negocio. Si no nos lo planteamos así, estaremos perdiendo clientes tradicionales (los de la 1a acepción de la RAE), y no conseguiremos personas que nos visiten asíduamente, que pese a que no compren siempre, si vienen: comprarán (los de la 2a acepción).

Se habla de intrusismo laboral en muchos ámbitos laborales, normalmente más “cualificados”. Atender al cliente no es un trabajo cualquiera. Como muchos otros, requiere de una cierta vocación de servicio. Si no nos lo planteamos así, si no lo tenemos en cuenta a la hora de atender y a la hora de preparar los equipos, perderemos clientes según los entiendo yo.

Un cliente es cualquier persona que interactúe con tu negocio.

Esta es la única forma de ofrecer en todo momento una experiencia única. La única forma de conseguir ventas y la única forma de conseguir clientes fieles. Sólo así conseguirás que hay de que si un cliente tiene un problema con un producto que te ha comprado, venga a ti a que se lo soluciones. Es la única forma de tener conexiones personales fuertes con las personas que pasan por tu tienda, y esta es la única forma de conseguir crecer.